El nuevo estudio del CIS refleja una mayoría social favorable a la igualdad, pero también una profunda brecha ideológica y religiosa: el apoyo alcanza el 95,7% en posiciones de izquierda y cae hasta el 36,9% en el extremo derecho
Los derechos de las personas LGTBIQ+ cuentan con un respaldo mayoritario en España. Sin embargo, los datos también muestran que ese apoyo está lejos de repartirse de manera uniforme y que la ideología y las creencias religiosas continúan marcando diferencias muy importantes.
Esta es una de las principales conclusiones del avance de resultados del estudio número 3568 sobre Diversidad sexual, elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas en junio de 2026.
El documento analiza las opiniones de 5.005 personas y presenta los resultados según su posición ideológica (en una escala en la que el 1 representa la izquierda y el 10 la derecha) y su grado de religiosidad.
Una mayoría social favorable a los derechos LGTBIQ+
El 40,5% de las personas encuestadas está muy de acuerdo con que el reconocimiento de los derechos LGTBIQ+ beneficia al conjunto de la sociedad. Otro 31,1% se muestra bastante de acuerdo.
En total, el respaldo alcanza el 71,6% de la población, frente al 24,8% que manifiesta estar poco o nada de acuerdo.
Los resultados dibujan una sociedad mayoritariamente consciente de que la ampliación de derechos no beneficia únicamente a las personas LGTBIQ+, sino que contribuye a construir una convivencia más libre, igualitaria y democrática.
Pero esta mayoría convive con una polarización muy acusada.
Una brecha ideológica de casi 59 puntos
La ideología es una de las variables que más condiciona las respuestas.
Entre quienes se sitúan en el número 2 de la escala ideológica, el 95,7% considera que el reconocimiento de los derechos LGTBIQ+ beneficia a toda la sociedad. El respaldo también supera el 90% entre las personas ubicadas en las posiciones 3 y 4.
A partir del centro de la escala, el apoyo comienza a descender. Entre quienes se colocan en el número 5 se sitúa en el 67,3%, mientras que en las posiciones 8 y 9 ya no alcanza a la mitad de las personas encuestadas.
En el extremo derecho, correspondiente al número 10, solo el 36,9% está muy o bastante de acuerdo. Por el contrario, el 60,4% se muestra poco o nada de acuerdo con los beneficios sociales del reconocimiento de estos derechos.
La distancia entre las posiciones 2 y 10 alcanza así los 58,8 puntos porcentuales, evidenciando hasta qué punto los derechos LGTBIQ+ se han convertido también en un terreno de confrontación política.
Las personas ateas muestran el mayor respaldo
Las creencias religiosas también introducen diferencias significativas.
El apoyo más elevado se registra entre las personas ateas: el 85,7% considera que el reconocimiento de los derechos LGTBIQ+ beneficia al conjunto social. Entre las personas agnósticas el porcentaje alcanza el 82,2%, mientras que entre quienes se definen como indiferentes o no creyentes se sitúa en el 77,3%.
Entre las personas católicas no practicantes, el respaldo baja al 68,1%. Desciende hasta el 57,8% entre las católicas practicantes y se queda en el 58,9% entre quienes profesan otras religiones.
La diferencia entre las personas ateas y las católicas practicantes se acerca a los 28 puntos. Además, mientras el 61,7% de las personas ateas está muy de acuerdo, esa respuesta solo representa al 21,5% de las católicas practicantes.
La simpatía hacia las organizaciones LGTBIQ+ también está polarizada
El CIS pregunta asimismo por el grado de simpatía hacia distintos movimientos y organizaciones sociales.
Las organizaciones LGTBIQ+ obtienen una puntuación media de 6,61 sobre 10, aunque el resultado vuelve a estar condicionado por la posición política de las personas entrevistadas.
La valoración alcanza un 8,41 entre quienes se sitúan en el número 2 de la escala ideológica. En el extremo derecho cae hasta el 3,75. Dentro de este último grupo, cuatro de cada diez personas (el 40,3%) aseguran no sentir ninguna simpatía hacia estas organizaciones.
También existen diferencias relacionadas con la religiosidad. Las personas ateas puntúan a las organizaciones LGTBIQ+ con una media de 7,96, frente al 7,31 de las agnósticas y el 5,57 de las católicas practicantes.
La bandera arcoíris, entre la inclusión y la disputa política
La mayoría de la población valora positivamente la visibilidad del colectivo. El 65,2% está muy o bastante de acuerdo con que la presencia de la bandera arcoíris en espacios públicos fomenta el respeto a la diversidad.
El porcentaje llega al 90,1% entre quienes se sitúan en el número 2 de la escala ideológica, pero se reduce al 35,7% entre quienes se ubican en el 10.
El respaldo aumenta cuando la bandera se exhibe en espacios privados. El 70,5% considera que los comercios que muestran la bandera arcoíris transmiten un mensaje positivo de inclusión.
Sin embargo, el 53,6% cree que las fachadas de los edificios públicos deberían limitarse a las banderas institucionales. Esta posición es compartida por el 72% de las personas situadas en el extremo derecho, frente al 30,1% de quienes se ubican en el número 2.
Los datos muestran que la diversidad recibe un apoyo amplio cuando se expresa en el ámbito social o comercial, pero genera una mayor división cuando adquiere visibilidad institucional.
Los insultos y las burlas continúan presentes
La aceptación manifestada en las encuestas no significa que la LGTBIfobia haya desaparecido de la vida cotidiana.
El 74,9% de las personas entrevistadas afirma haber presenciado o escuchado insultos dirigidos a una persona homosexual, bisexual o trans. Un 25,3% asegura haberlos observado a menudo y un 49,6%, de manera ocasional.
El 69,9% ha presenciado burlas, imitaciones o gestos ofensivos. Además, el 27,1% afirma haber sido testigo de amenazas dirigidas contra personas del colectivo.
Son datos que recuerdan que la igualdad legal y el respaldo mayoritario no siempre se traducen en una igualdad real. Los derechos pueden estar reconocidos sobre el papel y, al mismo tiempo, convivir con agresiones, prejuicios y comportamientos discriminatorios.
Una mayoría que debe convertirse en igualdad real
El estudio del CIS ofrece una fotografía con luces y sombras. Por un lado, confirma que una amplia mayoría de la población entiende los derechos LGTBIQ+ como un beneficio para toda la sociedad. Por otro, revela una fuerte polarización ideológica y religiosa y constata que los insultos, las burlas y las amenazas siguen formando parte de la realidad.
Los datos avanzan en una dirección clara: existe una mayoría social favorable a los derechos. El reto es convertir ese respaldo en convivencia, protección efectiva y vidas libres de discriminación.







