Miles de personas llenan Madrid en la V Marcha Positiva para reivindicar los derechos de quienes viven con VIH

Bajo el lema «Ni culpa, ni silencio», la movilización organizada por Cesida ha reunido a miles de personas en defensa de la dignidad, la visibilidad y la igualdad. Eduardo Casanova, Paco León y la ministra de Sanidad, Mónica García, se han sumado a una jornada que reclama medidas concretas contra la serofobia y la discriminación.

Madrid ha vuelto a convertirse en escenario de la lucha contra el estigma asociado al VIH. Miles de personas participaron el pasado sábado, 17 de octubre, en la quinta Marcha Positiva, organizada por la Coordinadora Estatal de VIH y sida (Cesida), para reivindicar los derechos de las cerca de 150.000 personas que viven con el VIH en España y recordar que los avances médicos deben ir acompañados de una igualdad real en todos los ámbitos de la vida.

La manifestación, celebrada bajo el lema «Ni culpa, ni silencio», partió a las 12:30 horas del Ministerio de Sanidad y recorrió las calles de la capital hasta la plaza de Juan Goytisolo, frente al Museo Reina Sofía, donde se procedió a la lectura de un manifiesto centrado en la dignidad, la eliminación de los prejuicios y la necesidad de garantizar derechos sin condiciones.

«El VIH no nos quita derechos. La serofobia sí puede quitarnos oportunidades. Y juntas y juntos podemos cambiarlo», recoge el documento, que sitúa la discriminación como uno de los principales obstáculos que todavía afrontan las personas con VIH.

Eduardo Casanova reivindica la visibilidad sin miedo ni culpa

La cabecera de la manifestación estuvo protagonizada por personas con VIH, que portaron la pancarta con el lema de esta edición. Entre ellas se encontraba el actor y director Eduardo Casanova, quien, después de haber participado en anteriores convocatorias como aliado, este año lo hizo como persona públicamente visible con VIH.

«Vuestra visibilidad es responsabilidad pública, así que sed visibles sin miedo, sin culpa y sin silencio», expresó Casanova durante una jornada en la que volvió a ponerse de manifiesto la importancia de contar con referentes públicos que contribuyan a combatir los prejuicios.

A la movilización también se sumaron el actor y director Paco León y la ministra de Sanidad, Mónica García, junto a representantes institucionales y de diferentes organizaciones sociales.

La pancarta institucional, con el mensaje «Salud y Dignidad, derechos innegociables», contó con la participación del secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla; la directora de la División de Control de VIH, ITS, Hepatitis Virales y Tuberculosis, Julia del Amo; y el director general para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas LGTBI+, Julio del Valle.

También estuvieron presentes representantes de la Fundación Pedro Zerolo, COGAM y otras entidades comprometidas con los derechos humanos y la igualdad.

Contra la serofobia: derechos que no dependan de un diagnóstico

Uno de los mensajes centrales del manifiesto fue el rechazo a cualquier forma de culpabilización de las personas que viven con el VIH.

Cesida insiste en que nadie debe justificar cómo adquirió el virus, demostrar que mantiene una carga viral indetectable ni hacer público su diagnóstico para recibir respeto y disfrutar de los mismos derechos que el resto de la ciudadanía.

La organización también ha querido diferenciar entre la importancia de la visibilidad y el derecho a la intimidad. Hacer público el diagnóstico, recuerda, debe ser siempre una decisión personal y libre.

«Nadie tiene que exponerse para demostrar su compromiso», señala el manifiesto, que reclama una sociedad en la que las personas con VIH no tengan que ocultar su situación por miedo a perder su empleo, sufrir rechazo en sus relaciones o enfrentarse a situaciones de discriminación.

En este sentido, el documento exige que las declaraciones institucionales se traduzcan en políticas públicas, presupuestos y medidas evaluables.

Entre las principales reivindicaciones figuran la formación de profesionales para combatir la serofobia, la creación de mecanismos accesibles de denuncia, el acompañamiento a las víctimas de discriminación y la puesta en marcha de medidas de reparación.

Salud, vivienda y bienestar emocional: más allá del tratamiento

La quinta Marcha Positiva también ha ampliado el foco de sus reivindicaciones hacia las condiciones sociales que afectan a las personas con VIH.

Cesida reclama que ninguna persona vea interrumpido su tratamiento por cuestiones administrativas, cambios de residencia, falta de documentación o barreras lingüísticas. Para ello, solicita una mayor coordinación entre los servicios sanitarios y procedimientos ágiles que garanticen la continuidad asistencial.

El manifiesto recuerda igualmente la importancia de divulgar la evidencia científica que sostiene el principio Indetectable = Intransmisible (I=I): una persona con VIH que mantiene una carga viral indetectable gracias al tratamiento no transmite el virus por vía sexual.

Sin embargo, la organización advierte de que este avance no debe utilizarse para establecer diferencias en el reconocimiento de derechos entre las personas con VIH.

La movilización también situó entre sus prioridades el acceso a una vivienda digna, la estabilidad laboral, la atención psicológica y la lucha contra la soledad no deseada.

El documento subraya que las desigualdades pueden agravarse cuando la serofobia se combina con otras formas de discriminación, como el racismo, el machismo, la LGTBIfobia o la transfobia, y reclama respuestas específicas para las mujeres con VIH, las personas trans, migrantes, mayores y quienes viven en zonas rurales.

Una respuesta específica para quienes llevan décadas viviendo con VIH

Otra de las reivindicaciones destacadas de esta edición ha sido el reconocimiento de las personas supervivientes de larga evolución, que han convivido durante décadas con las consecuencias físicas, psicológicas y sociales de la epidemia.

Cesida solicita una atención sanitaria integral que contemple las necesidades asociadas al envejecimiento, el reconocimiento de situaciones de discapacidad o dependencia cuando corresponda y medidas de protección económica, social y laboral.

También reclama una financiación estable para las organizaciones comunitarias, cuyo trabajo considera fundamental para proporcionar acompañamiento, información y redes de apoyo a quienes viven con el virus.

Cinco años de orgullo, cultura y reivindicación

La marcha contó igualmente con la participación de diferentes grupos y colectivos que pusieron de manifiesto la diversidad del movimiento.

Entre ellos estuvieron Generación Positiva, con la pancarta «Frente a la ola reaccionaria, ternura revolucionaria», y Mujeres VIHvas, con el mensaje «Juntas y VIHvas».

La movilización ha sido uno de los actos centrales del quinto aniversario del Pride Positivo, una iniciativa que desde su nacimiento combina activismo, cultura y divulgación para transformar la percepción social del VIH.

La programación de este año ha incluido la quinta edición de Arte Positivo, desarrollada en diez ciudades, la segunda temporada del podcast Estigma sin G, el curso Más allá del lazo, diferentes propuestas teatrales y literarias y la campaña SMS: Sin Miedo a Ser.

Además, la víspera de la manifestación se celebró la segunda edición de los Premios Jancho Barrios, que reconocen el compromiso con los derechos de las personas con VIH.

Cinco años después de su primera convocatoria, el Pride Positivo volvió a llevar a las calles un mensaje que trasciende la propia manifestación: vivir con VIH no puede ser motivo de exclusión, vergüenza ni pérdida de oportunidades.

Una reivindicación que el manifiesto resume con una declaración de principios: «Nuestra dignidad no está sujeta a condiciones».

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