Málaga no solo fue escenario, sino protagonista. La ciudad acogió el festival ‘Sentir Málaga’, un evento con el que San Miguel celebró seis décadas de historia y arraigo en la capital de la Costa del Sol a través de una experiencia que combinó música en directo, arte urbano y diseño local.
El espacio Sorhlin Andalucía se transformó en un punto de encuentro para la cultura contemporánea malagueña, con una programación pensada para rendir homenaje a la identidad de la ciudad y a su constante evolución creativa.
Un mural como legado cultural firmado por Bosska
Uno de los grandes hitos de la noche fue la presentación del mural monumental creado por la artista Bosska, ilustradora y diseñadora afincada en Málaga, reconocida por su estilo detallista y su característico “dibujo dentro del dibujo”.
La obra se articula en cuatro escenas que recorren la esencia malagueña a través de símbolos profundamente reconocibles: desde el centro histórico con la Farola de la calle Larios y el Cenachero, hasta el Sol de Málaga inspirado en los frescos de la Catedral de la Plaza del Obispo. El relato visual conecta pasado y presente integrando el lema ‘Sentir Málaga’, la icónica botella de San Miguel y una figura femenina con biznaga en el cabello, para culminar con un homenaje a la gastronomía marinera mediante un espeto de sardinas sostenido entre olas.
Aunque el mural se encuentra físicamente en la fábrica de San Miguel, su vocación es abierta y compartida: a lo largo de este año podrá disfrutarse de forma digital y mediante activaciones artísticas en distintos puntos clave de la escena cultural malagueña.
Música en directo y espíritu inconformista
El apartado musical reunió a artistas que representan una forma libre y personal de entender la música actual. La noche comenzó con Baliza, dúo que construyó su identidad en las calles de Irlanda y que conectó con el público gracias a su frescura y cercanía.

El momento más emotivo llegó con Álvaro de Luna, quien reafirmó su vínculo con Andalucía y Málaga bajando del escenario para cantar junto a los asistentes, en una de las escenas más celebradas del festival.

La sorpresa de la velada la protagonizó Pablo Navarro y su banda, que elevaron la intensidad del evento con una propuesta que fusiona música clásica y sonidos contemporáneos a través del violín eléctrico.

El cierre corrió a cargo de Blin Blin, proyecto liderado por Carmen de la Fuente, con un set enérgico que mantuvo la pista en movimiento hasta el final.

Moda local y un año de celebraciones por delante
El festival también sirvió para reforzar el compromiso de la marca con la creatividad local mediante una colaboración con Bvmpers, dando lugar a una colección de prendas de edición limitada que reflejan el carácter inconformista y explorador que define a San Miguel tras 60 años de historia en Málaga.
‘Sentir Málaga’ marca el inicio de un año repleto de activaciones culturales con las que la marca seguirá celebrando su vínculo con la ciudad. Una relación construida desde el respeto a la tradición, la apuesta por el talento local y una mirada constante hacia nuevos horizontes creativos.







