«Ha llegado el momento de que tomemos las riendas y seamos nosotros quienes hablemos de nosotros mismos»

Entrevista a Carlos Barea, escritor y especializado en crítico de cine y literatura LGTBIQ+

Foto portada: Pablo Zamora

Carlos Barea (Granada, 1987) es graduado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Rey Juan Carlos; Máster en Escritura Creativa por la escuela Hotel Kafka y Máster en Estudios LGTBIQ+ por la Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado para varios medios de comunicación, especializándose en critica de cine y literatura LGTBIQ+. En su faceta como escritor, es autor de ‘Bendita tú eres’ y coordinador de ‘Flores para Lola´, ‘Ocaña’ y ‘Pepe Espaliú’.

MARIBEL BAEZA

Entre tus múltiples facetas, está la de formar en autoficción LGTBIQ+, ¿en qué consiste esta formación? ¿A quién va dirigido?

A lo largo de la historia, nuestra identidad narrativa ha sido contada por los demás a través de clichés, estereotipos y prejuicios. En la ficción siempre fuimos los mariquitas peluqueros, las lesbianas camioneras o las mujeres trans prostitutas y drogadictas. Por eso es tan importante narrarnos, porque ha llegado el momento de que tomemos las riendas y seamos nosotros quienes hablemos de nosotros mismos. Esta es una parte del taller, la de aprender a contarnos a través de la ficción, pero hay otra igual de importante: la de reconocer a aquellos autores que han usado la autoficción para presentarse al mundo antes de que la literatura diversa tomara impulso en el mundo editorial. Porque si es importante avanzar, lo es todavía más reconocer a aquellos que pusieron los cimientos para que llegáramos hasta donde estamos.

En este sentido, el curso va dirigido a toda persona que tenga interés en narrar su identidad desde los márgenes o que quiera adentrarse más en los diversos géneros de autoficción para poder adentrarse en ellos.

Ya vas por la tercera edición de este curso, ¿en qué reside su éxito?

En las ganas que tienen las personas que integran el colectivo LGTBIQ+ de volcar sus vivencias en la literatura, de narrarse, de verse identificados, de encontrar referentes y de demostrar que sus experiencias vitales son tan válidas como las de cualquier otra persona, por mucho que hayan pasado siglos intentando silenciarlas. 

¿Qué obras basadas sobre autoficción LGTBIQ+ hay actualmente en el mercado que nos recomiendes?

Por suerte, ahora mismo la autoficción LGTBIQ+ está en auge, por lo que es un género atractivo para el mundo editorial. Podemos hablar de obras como Coto privado de infancia, de Paco Tomás, o Nido de pájaros, de Luis Maura, con respecto a la experiencia gay; Las malas, de Camila Sosa Villada, o La mala costumbre, de Alana Portero, en cuanto a las identidades trans; y con relación a la autoficción lésbica, Lo que hay, de Sara Torres, sería un gran ejemplo de ello. Estos son solo unos pocos ejemplos de todo lo que hay por descubrir en cuanto a autoficción LGTBIQ+ contemporánea.

Uno de tus últimos trabajos es el libro ‘Ocaña, el eterno brillo del sol de Cantillana’, ¿qué nos puedes contar de su protagonista,  José Pérez Ocaña? 

Sería muy difícil resumir a José Pérez Ocaña en unas pocas frases. Él fue pintor, performer y agitador social en una época en la que era necesario romper el corsé moral que España había llevado durante casi cuarenta años por culpa de la dictadura franquista. Y Ocaña fue una persona que lo consiguió, ya que fue completamente libre. Salía travestido por las calles de Barcelona o no le temblaba la voz a la hora de decir abiertamente en un programa de televisión que se acostaba con hombres. Como él hubo muchos que se quedaron en el anonimato y, perdóname que insista, creo que uno de los principales objetivos de nuestro colectivo en la actualidad debería ser recuperar y honrar la memoria de los que nos precedieron.

Otra de las figuras que has tocado es Lola Flores, ¿por qué sobre la faraona?, ¿qué ha supuesto adentrarte en una figura tan conocida?

Precisamente lo que más me interesaba de Lola Flores era adentrarme en su figura desde una perspectiva diferente. En este sentido, el libro, también colectivo, pretende hacer una revisión de su figura desde una perspectiva queer y feminista, aprovechando que se ha conmemorado el centenario de su nacimiento. Ella fue una gran aliada del colectivo LGTBIQ+, con mejor o peor resultado, en una época en la que nadie lo era. De la misma forma, también fue una abanderada involuntaria del feminismo: hizo lo que le dio la gana y transgredió muchas normas, aunque lo hiciera desde un lugar aparentemente conservador. 

Tu primera novela fue ‘Bendita tú eres’, donde se mezcla el imaginario católico con elementos de la cultura popular, ¿por qué decidiste tratar este tema en tu primera obra?

 Yo he sido un niño mariquita andaluz de los años noventa. De esta forma, no tuve más remedio que mamar el imaginario religioso desde la cuna. Resulta difícil, por no decir imposible, pensar en la cultura sin la influencia de la religión católica: la historia del arte está plagada de referencias bíblicas, las calles de iglesias y templos, nuestro vocabulario de expresiones religiosas. No se puede huir de lo religioso si pretendemos vivir en este mundo. Así pues, yo decidí resignificarlo, apropiarme del lenguaje religioso y llevarlo a un lugar en el que me sintiera cómodo con él. En este sentido, hice lo mismo que hizo Ocaña muchísimos años antes que yo: usar la religión para contar otras cosas cuando conseguí desprenderla de los matices conservadores y quedarme, sobre todo, con su dimensión de cultura popular. 

Desde ese primer libro hasta lo último publicado, ¿hay diferencias en la narrativa de Carlos Barea?

Por supuesto. Si un escritor no evoluciona, se acaba convirtiendo en un funcionario de las letras. Bendita tú eres fue un gran aprendizaje, calmó mis ansias de publicar y la urgencia por entrar en el mercado editorial. Ahora abordo los proyectos de otra forma, y esa falta de urgencia se refleja, creo yo, en mi estilo narrativo. Me queda muchísimo por aprender todavía, y por eso estoy deseando volver a publicar ficción, aunque últimamente me haya centrado bastante en el ensayo y la investigación.

Además de escritor, ¿en qué otros proyectos estás embarcado?

Pues la verdad es que no paro de inventar cosas y de colaborar en proyectos. A partir de enero, por ejemplo, empiezo a colaborar en el programa Cine de Barrio, donde daré una visión feminista e inclusiva del cine español de aquellos años. Además, seguiré impartiendo mis talleres de escritura y, quién sabe, a lo mejor hay alguna cosilla audiovisual en el horizonte.

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