«90 años sin tumba»: Lorca, memoria LGTBIQ+ y una ausencia que España todavía no ha cerrado

Un homenaje en Madrid recordará a Federico García Lorca como poeta, ciudadano y hombre homosexual, y extenderá su memoria a las víctimas de la represión franquista y de la persecución por orientación sexual e identidad

Noventa años después, Federico García Lorca continúa sin tumba conocida. Su cuerpo permanece desaparecido y su ausencia sigue funcionando como una de las imágenes más poderosas de una memoria que España todavía trata de recuperar, identificar y reparar.

El próximo 28 de septiembre, el Archivo Arkhé de Madrid acogerá «90 años sin tumba», un homenaje impulsado por la Asociación Arkhé, la Fundación Pedro Zerolo y la Red Memorialista LGTBIQ+ que propone mirar a Lorca más allá de su condición de escritor universal.

El acto quiere recordar al poeta, pero también al ciudadano asesinado, al hombre homosexual que vivió en una sociedad profundamente hostil hacia la diversidad sexual y a todas aquellas personas que fueron ejecutadas, desaparecidas, represaliadas, encarceladas, obligadas al exilio o forzadas a ocultar quiénes eran.

La ceremonia contará con la asistencia de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, además de representantes de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y 50 años de España en Libertad, organizaciones memorialistas, entidades culturales y colectivos defensores de los derechos humanos.

Lorca como símbolo de una memoria colectiva

La propuesta parte de una ausencia concreta: Lorca no tiene una tumba conocida. Su desaparición se convierte así en un punto de encuentro con la historia de miles de personas cuyos restos siguen sin localizar o permanecen en fosas y lugares desconocidos, y con las familias que continúan reclamando verdad, justicia, reconocimiento y reparación.

«90 años sin tumba» quiere evitar que Lorca quede reducido únicamente al icono literario.

La intención es recuperar todas sus dimensiones: el poeta, el ciudadano, el hombre homosexual y la víctima de una violencia política y social que también castigó a quienes se apartaban de las normas impuestas sobre cómo amar, vivir o expresar su identidad. Es ahí donde el homenaje conecta de manera directa la memoria democrática con la memoria LGTBIQ+.

Noventa rosas para noventa años de ausencia

Uno de los momentos centrales de la ceremonia será la colocación de 90 rosas rojas, una por cada año transcurrido desde el asesinato de Federico García Lorca. Las flores se depositarán sobre Ruina, una instalación del artista Eugenio Merino que sitúa simbólicamente la figura del poeta bajo los pies de quienes se acercan a contemplarla.

La obra convierte en imagen una realidad todavía incómoda: la ausencia de un lugar conocido en el que poder recordar físicamente a Lorca. Las rosas se colocarán en grupos de diez y estarán dedicadas a diferentes experiencias atravesadas por la represión.

Recordarán a quienes fueron asesinados por defender sus ideas, la libertad o la democracia; a las personas ejecutadas y arrojadas a fosas anónimas; a quienes continúan desaparecidos; a quienes tuvieron que exiliarse; a quienes defendieron la cultura y la libertad de creación; y a las familias y asociaciones que durante décadas se negaron a permitir que sus nombres desaparecieran.

También estarán presentes de forma explícita las personas perseguidas por amar o por ser quienes eran, así como quienes tuvieron que esconder su orientación sexual o su identidad para poder sobrevivir.

Las últimas diez rosas estarán dedicadas específicamente a Federico García Lorca: al poeta, al hombre, al homosexual, al ciudadano y al cuerpo que todavía continúa siendo buscado. Después llegará el silencio: 90 segundos, uno por cada año transcurrido desde su muerte.

La memoria LGTBIQ+ también necesita lugares

El homenaje tendrá además una reivindicación concreta dirigida al Ayuntamiento de Madrid. La Fundación Pedro Zerolo y la Red Memorialista LGTBIQ+ reclamarán la señalización del inmueble situado en el número 36 de la calle San Marcos, en Chueca, donde Lorca se alojó tras llegar a Madrid en 1918, antes de instalarse en la Residencia de Estudiantes.

Más de un siglo después, según señalan las entidades impulsoras, el edificio continúa sin una placa u otro elemento que recuerde públicamente su relación con el poeta.

La ubicación aporta una dimensión adicional a la reivindicación. Chueca se ha convertido con el paso de las décadas en uno de los espacios más reconocibles del movimiento y de la comunidad LGTBIQ+ española. Señalar allí la presencia de Lorca permitiría incorporar su historia tanto a la memoria cultural de Madrid como a la genealogía de una comunidad que durante generaciones tuvo que vivir en la clandestinidad, el silencio o la persecución.

La propuesta plantea, en definitiva, una pregunta sobre cómo construimos nuestras ciudades: qué vidas recordamos en sus calles y cuáles continúan siendo invisibles.

Ser homosexual bajo la represión

La memoria de Lorca adquiere una dimensión específica cuando se observa desde la historia LGTBIQ+. El homenaje quiere recordar no solo a quienes sufrieron violencia política, sino también a las personas perseguidas, encarceladas, humilladas o forzadas a ocultar su orientación sexual o identidad.

Durante décadas, muchas de esas historias quedaron fuera de los grandes relatos sobre la represión. La Red Memorialista LGTBIQ+ y la Fundación Pedro Zerolo buscan precisamente tender un puente entre ambas memorias: entender que la recuperación democrática del pasado también necesita incorporar las experiencias de quienes sufrieron por desafiar las normas sexuales y de género de su tiempo.

No se trata únicamente de reconstruir acontecimientos históricos. También de recuperar nombres, biografías y afectos que fueron deliberadamente borrados o condenados al silencio.

Una obra, unas flores y el silencio

La ceremonia se alejará del formato tradicional de los actos institucionales. La organización propone un encuentro construido desde la sobriedad, alrededor de la instalación de Eugenio Merino, las rosas y el silencio.

La palabra de Federico García Lorca abrirá y cerrará el homenaje. Entre esos dos momentos, serán la ausencia y la memoria las que ocupen el espacio. El objetivo es transformar simbólicamente la falta de una tumba en un lugar de recuerdo colectivo y convertir la figura del poeta en una puerta hacia quienes todavía esperan ser encontrados, identificados o reconocidos.

Porque hablar de Lorca noventa años después no significa únicamente volver sobre uno de los grandes nombres de la literatura española. Significa también preguntarse quiénes permanecen todavía bajo tierra, quiénes tuvieron que vivir escondidos y qué papel tiene una sociedad democrática frente a quienes intentaron borrar de su historia.

«90 años sin tumba» quiere responder desde la memoria: recordar al poeta, pero también a quienes siguen esperando un nombre, un lugar y una reparación.

Datos del homenaje

«90 años sin tumba. Homenaje a Federico García Lorca» se celebrará el 28 de septiembre de 2026 en el Archivo Arkhé de Madrid.

La iniciativa está impulsada por la Asociación Arkhé, la Fundación Pedro Zerolo y la Red Memorialista LGTBIQ+ y tendrá como elemento artístico central Ruina, de Eugenio Merino.

Está prevista la asistencia de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, representantes de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y 50 años de España en Libertad, organizaciones memorialistas, entidades culturales y colectivos defensores de los derechos humanos.

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