«90 años sin tumba»: Madrid homenajea a Lorca y reivindica la memoria de las víctimas del franquismo y la persecución LGTBIQ+

La Fundación Pedro Zerolo, el Archivo Arkhé y la Red Memorialista LGTBIQ+ recuerdan al poeta 90 años después de su asesinato y desaparición con un acto marcado por la memoria, 90 rosas rojas y un minuto y medio de silencio

Madrid ha acogido este 28 de agosto el homenaje «90 años sin tumba», una ceremonia dedicada a Federico García Lorca que ha reivindicado su memoria como símbolo de las miles de personas asesinadas, desaparecidas, represaliadas y perseguidas durante la dictadura franquista, con una atención especial a quienes sufrieron la represión por su orientación sexual o identidad.

El acto, organizado por la Fundación Pedro Zerolo, el Archivo Arkhé y la Red Memorialista LGTBIQ+, se ha celebrado en la sede madrileña del Archivo Arkhé coincidiendo con el 90.º aniversario del asesinato y desaparición del poeta granadino.

A la convocatoria han asistido representantes institucionales, organizaciones memorialistas, entidades culturales y de defensa de los derechos humanos y activistas LGTBIQ+. Entre ellos se encontraba el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín Aguirre, además de representantes de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, del programa «50 años de España en Libertad», de los ministerios de Igualdad y Cultura, concejales del Ayuntamiento de Madrid y diputados autonómicos. También participó el histórico activista Jordi Petit.

Lorca, símbolo de miles de desaparecidos

La ceremonia estuvo conducida por la drag y performer La Sorny, que abrió el homenaje recitando el poema de Lorca Nueva York. Oficina y denuncia y lo cerró con Gacela de la muerte oscura. Al inicio del acto, el actor y patrono de la Fundación Pedro Zerolo Juan Carlos Alonso declamó también un poema de Luis Cernuda dedicado al asesinato de Federico García Lorca.

El presidente del Archivo Arkhé, Pedro Felipe Hinestrosa, recordó que, nueve décadas después, el cuerpo del escritor continúa desaparecido y vinculó esa ausencia con la de las miles de víctimas cuyos restos todavía permanecen en fosas y lugares desconocidos.

El homenaje tuvo como eje físico y simbólico Ruina, obra del artista Eugenio Merino que forma parte de la colección permanente del Archivo Arkhé. La instalación representa la ausencia de una tumba conocida para Lorca y sitúa su figura bajo los pies de quienes contemplan la obra.

Hinestrosa subrayó que la función del archivo va más allá de conservar objetos y documentos: también busca evitar que las vidas de las víctimas puedan ser borradas. «Aquí Federico no está enterrado. Está acompañado», señaló durante su intervención.

Una memoria también LGTBIQ+

El director de la Fundación Pedro Zerolo y coordinador de la Red Memorialista LGTBIQ+, Miquel A. Fernández, explicó que la idea del homenaje nació durante la inauguración de Ruina en septiembre del pasado año, en el marco de la exposición De Federico García Lorca a Pedro Zerolo.

Fernández recordó que la ministra de Igualdad, Ana Redondo, había animado entonces a las entidades organizadoras a preparar una conmemoración coincidiendo con el 90.º aniversario de la muerte de Lorca. La ministra tenía previsto asistir al acto, aunque finalmente no pudo hacerlo por cuestiones de agenda, y trasladó a los presentes el mensaje: «mi pensamiento está hoy con todas vosotras».

Desde las entidades promotoras incidieron en que la búsqueda de Federico García Lorca sigue conectando su historia con la de todas aquellas personas que continúan esperando ser encontradas, identificadas y dignificadas.

Fernández manifestó además su deseo de que los restos del poeta puedan ser localizados y que exista finalmente «una verdadera tumba de Lorca» en la que rendirle homenaje de manera permanente.

Noventa rosas para noventa años de ausencia

Uno de los momentos centrales de la ceremonia llegó con la colocación de 90 rosas rojas sobre la instalación Ruina, una por cada año transcurrido desde el asesinato del escritor.

Las primeras fueron depositadas por Francisco Martín Aguirre, Jordi Petit, la concejal del Ayuntamiento de Madrid Emilia Martín, Pedro Felipe Hinestrosa y Miquel A. Fernández. Después se sumaron el resto de asistentes en silencio.

Las flores fueron colocadas en grupos de diez, dedicados sucesivamente a diferentes víctimas y experiencias de la represión: las personas asesinadas por defender la libertad y la democracia; quienes fueron ejecutados y arrojados a fosas anónimas; las personas que continúan desaparecidas; quienes fueron perseguidos por amar o por ser quienes eran; quienes tuvieron que ocultar su orientación sexual o identidad para sobrevivir; los exiliados; quienes defendieron la cultura y la libertad de creación, y las familias y colectivos que durante décadas conservaron sus nombres y mantuvieron viva su memoria.

Las últimas diez rosas estuvieron dedicadas expresamente a Federico García Lorca: al poeta, al hombre, al homosexual, al ciudadano y al cuerpo que todavía sigue siendo buscado. Tras la ofrenda floral, los asistentes guardaron 90 segundos de silencio, uno por cada año transcurrido desde su asesinato.

Una ceremonia contra el olvido

El homenaje vinculó de manera explícita la memoria democrática con la memoria LGTBIQ+, recordando tanto a quienes fueron asesinados y represaliados por sus ideas como a las personas perseguidas por su orientación sexual o identidad.

La presencia de organizaciones memorialistas, instituciones públicas, representantes de la cultura, entidades de derechos humanos y activistas reforzó el carácter transversal de una convocatoria centrada en la defensa de la memoria y de los derechos y libertades conquistados.

La ceremonia reconoció asimismo el papel de las familias, asociaciones y movimientos memorialistas que durante décadas han mantenido viva la búsqueda de las personas desaparecidas y han impedido que sus nombres fueran borrados de la historia.

Con la palabra de Lorca como principio y final, las 90 rosas, la instalación artística y el silencio construyeron un homenaje en el que la ausencia se convirtió en una forma de presencia.

«90 años sin tumba» ha recordado a Federico García Lorca, pero también a quienes continúan bajo tierra, a quienes todavía los buscan y a quienes se niegan a olvidar.

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