Malospelos y la revolución queer en el entorno rural

Esta propuesta nace de una convicción profunda de su autor, que sintió la urgencia de otorgar a los pueblos la importancia que merecen, mostrándolos como lugares seguros y diversos. Por esta razón, la novela se sitúa lejos de las grandes ciudades para demostrar que la aceptación también puede darse en entornos pequeños, siempre que se cuente con las personas adecuadas para labrar con ellas una red de apoyo fuerte y sostenible.

En este sentido, aunque las ciudades han sido un refugio histórico para el colectivo, Broncano plantea que si empezamos a imaginar y visibilizar pueblos diversos en la literatura, poco a poco empezaremos a hacerlos posibles en la realidad. Así, la ficción se convierte en una herramienta esencial para transformar el entorno rural.

Drag, música y comunidad

De manera paralela a esta reivindicación geográfica, el relato utiliza el brillo del drag y la música como un lenguaje de resistencia. En las páginas de la novela, estas expresiones artísticas no son simple decoración, sino el punto de encuentro donde los personajes forman comunidad, sanan heridas y generan hermandad.

Gracias al arte, jóvenes y mayores construyen un espacio libre de prejuicios donde pueden reafirmar su identidad. El drag aparece aquí como una herramienta de transformación y pedagogía emocional, funcionando como un puente necesario entre quienes crecieron sin referentes y quienes hoy pueden vivir su realidad con mayor visibilidad.

El espejo de la evolución

Uno de los grandes aciertos de Malospelos es su carácter intergeneracional. La novela pone en diálogo a jóvenes y mayores, recordándonos que no hay avance sin memoria. Escuchar a quienes abrieron camino es fundamental para entender dónde estamos y hacia dónde queremos ir.

Al mismo tiempo, ver a las nuevas generaciones vivir con mayor libertad se convierte en un consuelo para quienes crecieron en otros contextos. Descubrir que la sociedad avanza y evoluciona a pesar de que otros se empeñen en que no sea así. La historia se construye así como un espacio compartido, donde pasado y presente se reconocen mutuamente.

Un punto de encuentro inesperado

Finalmente, el autor confiesa que escribió esta historia intentando responder a una pregunta personal: ¿qué libro me hubiera gustado leer de adolescente para sentirme más seguro? Malospelos es la respuesta a esa ausencia de relatos y su triunfo reside en haber conectado con una audiencia que rompe todas las barreras de edad.

Quizá por eso ha conectado con lectoras y lectores de edades muy distintas. Una mujer de casi 90 años se ha declarado entusiasta de la historia. Otra, de más de 70, decidió empezarla de nuevo nada más terminarla. Asimismo, un lector de unos 50 años confesó que la novela le ayudó a mirar el mundo drag con menos prejuicio y más comprensión artística. Y una madre comparte cada noche un capítulo con su hija de 12 años antes de dormir.

Compártelo en tus redes sociales...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *