El Festival de Cine Francés de Málaga cierra su 32.ª edición con más de 15.000 asistentes y una apuesta por las nuevas generaciones

El certamen, celebrado del 16 al 23 de octubre, alcanza un 90 % de ocupación y reúne más de 65 proyecciones y actividades culturales. Con siete óperas primas en su Sección Oficial, la cita reivindica el cine como espacio para reflexionar sobre la identidad, la memoria, las desigualdades y los desafíos de la juventud

El Festival de Cine Francés de Málaga ha cerrado su 32.ª edición con más de 15.000 asistentes, consolidando su apuesta por el talento emergente, la diversidad cultural y las historias que conectan con las preocupaciones de la sociedad contemporánea. Organizado por la Alianza Francesa de Málaga, el certamen ha celebrado una nueva edición marcada por el protagonismo de las generaciones más jóvenes y por una programación que invita a descubrir otras formas de interpretar la realidad.

Bajo el lema Révolution du regard / La revolución de la mirada, el festival ha desarrollado más de 65 proyecciones y actividades culturales entre el 16 y el 23 de octubre, convirtiendo distintos espacios de la capital malagueña en puntos de encuentro entre cineastas, profesionales y espectadores.

La edición de 2026 ha alcanzado un 90 % de ocupación y un récord de siete óperas primas en su Sección Oficial, integrada por trece largometrajes. Una selección que ha permitido acercar al público nuevas voces del cine francófono y abordar cuestiones como la identidad, el consentimiento, las desigualdades sociales, los conflictos internacionales o las dificultades que afrontan los jóvenes en su transición hacia la vida adulta.

El cine joven protagoniza el palmarés

El reconocimiento de las nuevas miradas cinematográficas ha quedado reflejado en los premios de esta edición.

Mémoire de fille, dirigida por Judith Godrèche y basada en la obra autobiográfica de la escritora Annie Ernaux, ha obtenido el premio a Mejor Película. La cinta explora la memoria, las experiencias traumáticas y la reconstrucción del pasado a través de una narración que combina elementos autobiográficos y de ficción.

Por su parte, Le Corset, de Louis Clichy, ha conseguido los premios a Mejor Dirección y del Público, mientras que Congo Boy, primera película de ficción de Rafiki Fariala, ha sido distinguida con el Premio del Jurado Joven a la Mejor Película.

El premio a Mejor Interpretación ha recaído, ex aequo, en Lila Gueneau por À bras-le-corps y Bradley Fiomona por Congo Boy. En la categoría de cortometrajes, Apnées, de Nicolas Panay, ha recibido el reconocimiento del Jurado de Estudiantes de la Alianza Francesa de Málaga.

Julia Branché, directora de programación del festival, ha destacado el vínculo entre las obras premiadas y las inquietudes actuales de la juventud. Según explica, las historias reconocidas muestran a personajes jóvenes que afrontan el inicio de la edad adulta en contextos difíciles, pero que encuentran caminos para continuar avanzando.

Nuevas voces y diferentes formas de contar el mundo

Uno de los grandes atractivos de esta edición ha sido la presencia de jóvenes cineastas internacionales que han compartido sus experiencias con el público malagueño.

Entre ellos destacan los franceses Clément Devilliers y Armand Foëx, de apenas 22 años, que presentaron su primer largometraje, Un Grand Raccourci, una comedia dramática centrada en las incertidumbres y contradicciones de su generación.

También participó la directora quebequense Junna Chif, responsable de Invisibles, una película que aborda la discapacidad, el trabajo sexual y las relaciones afectivas desde una perspectiva que cuestiona los prejuicios sociales.

El festival recibió igualmente a la actriz canadiense Magalie Lépine-Blondeau, protagonista de L’Âme Idéale, y a cineastas de reconocida trayectoria como Yann Samuell, que presentó Compostelle en una sesión cuyas entradas se habían agotado una semana antes.

La programación ha permitido descubrir, además, seis películas que todavía no cuentan con distribución comercial en España, reforzando el papel del certamen como escaparate de propuestas cinematográficas que encuentran dificultades para llegar a las salas convencionales.

Un espacio para hablar de memoria, derechos humanos e identidad

Más allá de las proyecciones, el Festival de Cine Francés de Málaga ha abierto espacios de reflexión sobre cuestiones sociales y políticas presentes en la creación cinematográfica contemporánea.

Especial relevancia ha tenido la participación de la directora franco-iraní Sepideh Farsi, que presentó el documental Put Your Soul on Your Hand and Walk, construido a partir de sus conversaciones con la fotoperiodista palestina Fatma Hassona, asesinada en Gaza en abril de 2025.

La proyección, celebrada en el Teatro Cánovas, estuvo acompañada de un encuentro con los espectadores y de la inauguración de la exposición La voz de Gaza, que reúne más de cincuenta fotografías de Hassona y que puede visitarse en la Alianza Francesa de Málaga hasta el 18 de diciembre.

La memoria, la violencia, el consentimiento y la representación de colectivos habitualmente invisibilizados han sido algunos de los asuntos que han atravesado las propuestas cinematográficas de esta edición.

Los jóvenes también participan en la construcción del festival

La apuesta por las nuevas generaciones no se ha limitado a las películas seleccionadas.

El certamen ha vuelto a contar con un Jurado Joven y con un Jurado de Estudiantes de la Alianza Francesa de Málaga, que han aportado sus propias perspectivas a la valoración de las obras.

También se ha desarrollado Le Cinéma Bien Sûr, una jornada dirigida a estudiantes de arte y organizada en colaboración con el canal franco-alemán ARTE, destinada a acercar nuevos lenguajes audiovisuales a los futuros creadores.

Por otra parte, la Sección de Cortometrajes celebrada en el Centre Pompidou Málaga ha reunido diez producciones procedentes de Francia, Bélgica, Canadá e Isla Mauricio.

Las sesiones escolares y propuestas familiares, como Mon Petit Festival, han completado una programación orientada a fomentar el interés por el cine desde edades tempranas y a facilitar el encuentro entre diferentes generaciones.

El festival crece también en el entorno digital

La conexión con el público ha trascendido las salas de proyección. Según los datos facilitados por la organización, los contenidos digitales del festival han registrado cerca de 800.000 reproducciones y un alcance de 175.000 espectadores, junto a un incremento del 16,8 % en su comunidad de seguidores.

Entrevistas, fotografías, vídeos y encuentros con invitados han contribuido a trasladar la actividad del certamen al entorno digital, ampliando su visibilidad y facilitando el acceso a sus contenidos a nuevos públicos.

Este crecimiento se suma a los resultados de asistencia presencial y al desarrollo de una programación que ha combinado cine, música, ilustración y otras expresiones artísticas.

Entre las actividades complementarias han destacado el cine-concierto de Paris qui dort, acompañado por el Ensemble MODUS; la retrospectiva dedicada a las historias de la diáspora en el cine de animación francófono, celebrada en el Ateneo de Málaga; y la fiesta de clausura en La Térmica.

Más de tres décadas acercando el cine francófono a Málaga

Organizado desde 1994 por la Alianza Francesa de Málaga, el festival ha evolucionado desde sus primeras ediciones hasta convertirse en un encuentro cinematográfico de proyección internacional.

A lo largo de su trayectoria ha contado con la participación de figuras como Juliette Binoche, Rossy de Palma, Victoria Abril, Ángela Molina, Carmen Maura o Julie Gayet, entre otros nombres destacados del cine europeo.

Sullivan Benetier, director del certamen y de la Alianza Francesa de Málaga, ha señalado que el lema de este año ha encontrado su sentido en las historias proyectadas, que han invitado al público a reconsiderar cuestiones que habitualmente permanecen invisibilizadas.

Una reflexión compartida por la actriz canadiense Magalie Lépine-Blondeau, quien durante su participación en el festival afirmó que «los festivales tienen sentido cuando los imaginarios de los cineastas pueden convivir y dialogar».

Con esta 32.ª edición, el Festival de Cine Francés de Málaga refuerza su papel como punto de encuentro entre culturas, generaciones y sensibilidades artísticas. Un espacio donde el cine no solo sirve para contar historias, sino también para cuestionar certezas, abrir conversaciones y descubrir nuevas maneras de mirar el mundo.

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