Una de cada tres personas LGTBI+ ha sufrido alguna experiencia de sinhogarismo en los últimos cinco años, según el Informe ‘Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico’, elaborado por la Federación Estatal LGTBI+
Más de un tercio de las personas LGTBI+ en España ha vivido alguna experiencia de sinhogarismo en los últimos cinco años. Así lo revela el informe ‘Estado LGTBI+ 2025: Informe Socioeconómico’, elaborado por la Federación Estatal LGTBI+ (FELGTBI+) en colaboración con la Universidad de Salamanca, que dibuja un escenario preocupante marcado por la precariedad, la exclusión y la falta de políticas públicas eficaces.
Según el estudio, el 34 % del colectivo ha sufrido sinhogarismo recientemente y el 36 % lo ha hecho en algún momento de su vida. Estas experiencias incluyen desde vivir temporalmente con amistades o familiares, residir en alojamientos inadecuados, pasar por recursos temporales o, en los casos más extremos, vivir directamente en la calle. La investigación apunta a la orientación sexual como principal causa de estas situaciones, seguida de los conflictos familiares y de la identidad de género. Un dato que vuelve a poner el foco en la violencia lgtbifóbica que se produce, especialmente, en el entorno familiar.
“Estas conclusiones nos confirman que las personas LGTBI+ vivimos en nuestras familias de origen situaciones que nos llevan al sinhogarismo”, ha denunciado la presidenta de FELGTBI+, Paula Iglesias, quien subraya que estas situaciones tienen un impacto directo en la salud mental, la formación y las posibilidades de desarrollo vital de las personas LGTBI+.
En plena campaña navideña, Iglesias recuerda que “muchas personas LGTBI+ no tienen un hogar al que volver o se ven obligadas a volver al armario para hacerlo”, y reivindica el papel de las familias elegidas, amistades y redes comunitarias que sostienen al colectivo cuando las instituciones fallan. No obstante, insiste en que el problema es estructural y exige responsabilidades al Estado.
Desde FELGTBI+ reclaman un Pacto de Estado contra los discursos de odio, así como el cumplimiento efectivo del Real Decreto para la Igualdad LGTBI+ en las empresas, como medidas clave para frenar la exclusión laboral y garantizar condiciones de vida dignas e independientes.
La realidad económica LGTBI+
El informe desmonta, además, los estereotipos que sitúan al colectivo LGTBI+ en una posición de privilegio económico. Por tercer año consecutivo, los indicadores socioeconómicos empeoran: la tasa de desempleo ha aumentado un 2 %, mientras que la baja intensidad laboral en los hogares LGTBI+ se ha disparado del 14,7 % al 21,9 %. A ello se suma que un 11,5 % de las personas LGTBI+ ingresa menos de mil euros al mes, frente al 7 % de la población general, y que el 43,3 % no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada, una cifra que casi triplica la media estatal.
Para María Rodríguez, responsable de investigación de FELGTBI+, el vínculo entre precariedad laboral e inestabilidad habitacional es claro: “El sinhogarismo emerge como uno de los mayores desafíos socioeconómicos del colectivo y los datos confirman que no se trata de una situación residual, sino estructural”. Una realidad que golpea con mayor dureza a las mujeres LGTBI+ y a las personas trans.
“Cuando hablamos de derechos LGTBI+ no hablamos de símbolos, hablamos de supervivencia”, ha concluido Iglesias. “De acceso a la vivienda, al empleo y a una vida libre de violencia. Es urgente que las instituciones actúen”.







