Aunque las relaciones entre personas del mismo sexo no están criminalizadas para la población civil, activistas denuncian detenciones arbitrarias, violencia, estigma social y falta de reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo
Guinea Ecuatorial continúa siendo un escenario complejo para las personas LGBT. Pese a que las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo no están prohibidas de forma general para la población civil, organizaciones defensoras de los derechos humanos denuncian que la comunidad sigue expuesta a discriminación, hostigamiento, detenciones arbitrarias y diferentes formas de violencia.
Así lo recoge un análisis publicado por Fuerza Panameña LGBT, que pone el foco en la situación de la diversidad sexual y de género en el único país africano que tiene el español como lengua oficial y en la labor desarrollada por activistas locales.
La realidad que describen esas organizaciones refleja una importante distancia entre la ausencia de una prohibición general de la homosexualidad y el ejercicio efectivo de los derechos de las personas LGBT.
Una comunidad sin reconocimiento pleno de sus derechos
Guinea Ecuatorial no reconoce actualmente el matrimonio entre personas del mismo sexo ni ofrece a estas parejas una figura equivalente de unión civil.
A ello se suma la ausencia de un marco integral contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género.
Uno de los pocos avances legislativos concretos llegó con el Código Penal aprobado en 2022, cuyo artículo 364 contempla la orientación sexual entre los motivos frente a los que se protege de determinadas formas de discriminación laboral.
Sin embargo, organizaciones que trabajan sobre el terreno sostienen que la existencia de esa disposición no ha terminado con los problemas que sufren las personas LGBT.
La organización ecuatoguineana Somos Parte del Mundo denunció ante el proceso de Examen Periódico Universal de Naciones Unidas que continúan utilizándose normas como la antigua Ley de Vagos y Maleantes de 1954 para perseguir a personas pertenecientes a minorías sexuales.
La entidad documentó además 32 casos de detenciones arbitrarias en Bata y Malabo durante 2023 y denunció torturas, malos tratos y otras vulneraciones de derechos.
Somos Parte del Mundo, frente a la persecución
Una parte fundamental de la defensa de los derechos LGBT en Guinea Ecuatorial recae sobre Somos Parte del Mundo, organización creada en 2016 y miembro de ILGA World.
El colectivo trabaja en ámbitos como la educación, la salud, la prevención del VIH, la asistencia a personas expulsadas de sus hogares y la documentación de vulneraciones de derechos humanos.
Su presidente, el activista Gonzalo Abaha Nguema Mikue, ha relatado las dificultades que afrontan quienes intentan defender públicamente los derechos de las minorías sexuales.
Según el testimonio recogido por Fuerza Panameña LGBT, integrantes de la organización realizan acompañamiento a personas LGBT detenidas y acuden a cárceles y comisarías para ofrecerles asistencia básica.
También trabajan con jóvenes expulsados de sus hogares para facilitar que puedan continuar sus estudios y proporcionan acompañamiento sanitario a personas que viven con VIH.
La discriminación comienza en muchos casos dentro de las propias familias. Activistas han denunciado expulsiones del hogar y el sometimiento de personas LGBT a prácticas destinadas a intentar modificar su orientación sexual o identidad de género.
La legislación no elimina el hostigamiento
Aunque la homosexualidad no constituye por sí misma un delito general en Guinea Ecuatorial, la situación jurídica presenta importantes matices.
Informes internacionales han señalado que existen disposiciones específicas dentro del ámbito militar que afectan a personas LGBT. Organizaciones locales también denuncian que otras normas relacionadas con el orden público o las denominadas “buenas costumbres” pueden utilizarse para justificar actuaciones policiales contra miembros de la comunidad.
La situación resulta especialmente delicada para lesbianas y hombres trans dentro de las Fuerzas Armadas, donde organizaciones de derechos humanos han denunciado episodios de violencia y abusos.
Somos Parte del Mundo ha advertido asimismo sobre la persistencia de las denominadas terapias de conversión y sobre personas que han sido llevadas a iglesias, curanderos u otros espacios con la intención de modificar su orientación sexual.
Denuncias también en 2026
Fuerza Panameña LGBT recoge igualmente denuncias recientes relacionadas con el hostigamiento a personas homosexuales.
Entre ellas se encuentra el caso de Eduaka Amadi y su pareja, quienes, según la publicación, fueron citados en enero de 2026 por autoridades de Santiago de Baney sin que se les presentara inicialmente documentación que justificara la citación.
El artículo sostiene que, una vez en dependencias oficiales, fueron interrogados sobre aspectos de su vida privada y advertidos sobre su homosexualidad.
Se trata de una denuncia recogida por la organización panameña y que refleja el clima de inseguridad que activistas locales aseguran experimentar, incluso en ausencia de una prohibición penal general de las relaciones homosexuales.
Chatina Suárez y los límites a la expresión
La situación de la artista Chatina Suárez también ha generado debate en el país.
En octubre de 2025, el Ministerio de Información, Prensa y Cultura de Guinea Ecuatorial solicitó públicamente la retirada de su canción Dame Rang, alegando que su contenido era obsceno e incitaba a la prostitución.
Meses después, las actuaciones de la artista volvieron a despertar polémica.
Fuerza Panameña LGBT vincula el tratamiento recibido por Suárez no solo con el contenido artístico de sus actuaciones, sino también con los prejuicios existentes en torno a su identidad y expresión de género.
El Orgullo se celebra sin grandes manifestaciones
La visibilidad LGBT también encuentra importantes limitaciones en el espacio público.
En ciudades como Malabo y Bata, donde se concentra buena parte de la comunidad LGBT del país, se celebran durante junio encuentros, talleres y actividades vinculadas al Mes del Orgullo.
Sin embargo, las restricciones existentes sobre las manifestaciones públicas impiden que estas celebraciones adopten las características de las grandes marchas del Orgullo que se realizan en otros países.
Por ello, las actividades organizadas por el movimiento LGBT ecuatoguineano se concentran principalmente en encuentros comunitarios, jornadas educativas y espacios de sensibilización.
Educación, salud y visibilidad
Frente a este escenario, Somos Parte del Mundo centra buena parte de su estrategia en tres ámbitos: educación y sensibilización, salud y seguridad.
La organización facilita el regreso a los estudios de jóvenes rechazados por sus familias, entrega material educativo cuando dispone de recursos y desarrolla campañas destinadas a desmontar prejuicios sobre la homosexualidad.
También acompaña a personas con VIH en el acceso a tratamientos y trabaja para documentar y visibilizar las vulneraciones sufridas por la comunidad.
El activismo ha conseguido que una realidad durante años prácticamente invisible tenga una presencia cada vez mayor dentro y fuera de Guinea Ecuatorial.
La propia organización participó en el proceso de revisión de los derechos humanos del país ante Naciones Unidas, donde presentó información sobre detenciones, violencia y discriminación contra las personas LGBTI+.
Una lucha que continúa
La situación LGBT en Guinea Ecuatorial presenta así una contradicción fundamental: la homosexualidad no se encuentra generalmente criminalizada entre civiles, pero ello no supone que exista plena igualdad jurídica ni protección efectiva frente a la discriminación.
La falta de reconocimiento de las parejas del mismo sexo, la ausencia de una protección integral, las denuncias de violencia y las restricciones a la organización y manifestación públicas continúan formando parte de la realidad descrita por los colectivos locales.
Frente a ello, organizaciones como Somos Parte del Mundo mantienen una estrategia basada en la educación, la salud, el acompañamiento y la visibilidad.
Una labor que persigue que las personas LGBT de Guinea Ecuatorial puedan pasar de la mera ausencia de criminalización a un escenario en el que sus derechos estén efectivamente reconocidos y protegidos.







