SEISIDA, Cesida y varias sociedades médicas reclaman rigor en la información sanitaria y advierten de que el estigma y las barreras de acceso a la atención perjudican a la salud pública
Varias organizaciones científicas y comunitarias han reclamado rigor frente a los mensajes que presentan a las personas migrantes llegadas a Ceuta como una amenaza para la salud pública y que las relacionan de forma indiscriminada con enfermedades como la tuberculosis, la sarna o el VIH.
En un comunicado conjunto, las entidades advierten de que la desinformación y la estigmatización pueden perjudicar las políticas de prevención y el acceso a la atención sanitaria. “Migrar no es una enfermedad ni convierte a una persona en un riesgo para quienes la rodean”, señalan los firmantes.
El documento está impulsado por la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (SEISIDA) y la Coordinadora Estatal de VIH y sida (Cesida), con el respaldo de la Sociedad Española de Medicina Tropical y Salud Internacional (SEMTSI), el Grupo de Estudio de Patologías Importadas (GEPI) y el Grupo de Estudio de Sida (GeSIDA), estos dos últimos integrados en la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).
Atención sanitaria frente al estigma
Las organizaciones reconocen que la llegada de un número elevado de personas en un periodo corto puede generar necesidades asistenciales, sociales y de salud pública que requieren planificación, coordinación y recursos. Consideran, sin embargo, que esta realidad no debe utilizarse para generar miedo o rechazo hacia las personas migrantes.
El comunicado señala que los riesgos sanitarios están relacionados, entre otros factores, con las condiciones de vida y con el acceso a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento. También recuerda que enfermedades como la tuberculosis, la sarna o el VIH están presentes en diferentes países y afectan a personas de distintos orígenes y nacionalidades.
Los firmantes subrayan además que detectar una infección en una persona migrante no implica que exista transmisión a la población local. Por el contrario, señalan factores como el hacinamiento, la falta de saneamiento o el alojamiento precario como circunstancias que pueden incrementar el riesgo de infección entre quienes se encuentran en esas condiciones.
Según las entidades, la discriminación y las dificultades para acceder al sistema sanitario pueden retrasar diagnósticos, obstaculizar las medidas preventivas o provocar interrupciones de tratamientos. “El estigma no protege la salud pública sino que la perjudica”, sostienen.
Evaluación, vacunación y diagnóstico cuando sea necesario
Las organizaciones precisan que las personas migrantes pueden presentar necesidades sanitarias específicas relacionadas con las enfermedades existentes en sus países de origen, las condiciones del viaje o las circunstancias posteriores a su llegada.
Por ello, defienden que, cuando resulte necesario, se garanticen la evaluación sanitaria, la vacunación, el diagnóstico precoz, el tratamiento y las correspondientes medidas preventivas. Estas actuaciones, recalcan, deben responder a criterios científicos y no a la nacionalidad, los prejuicios o la situación administrativa de las personas.
El VIH no se transmite por la convivencia cotidiana
El comunicado presta especial atención al VIH y rechaza su asociación generalizada con la inmigración africana, al considerar que puede reforzar tanto el estigma hacia las personas migrantes como el que todavía afecta a quienes viven con VIH.
Las entidades recuerdan que el VIH no se transmite mediante la convivencia cotidiana, los abrazos, compartir alimentos o utilizar los mismos espacios públicos. También destacan el principio Indetectable = Intransmisible (I=I): las personas con VIH que siguen tratamiento antirretroviral y mantienen una carga viral indetectable no transmiten el virus.
Llamamiento a responsables públicos y medios
Los firmantes se dirigen expresamente a responsables institucionales, profesionales sanitarios, medios de comunicación y ciudadanía para pedir que la información sobre enfermedades transmisibles proceda de fuentes científicas y sanitarias fiables.
También reclaman evitar la difusión de afirmaciones sin fundamento y combatir los mensajes que conviertan a personas vulnerables en responsables de problemas sanitarios. “Garantizar la prevención y el acceso a la asistencia sanitaria, ejercer una comunicación responsable y combatir la desinformación y la estigmatización son responsabilidades compartidas”, recoge el comunicado.
Las entidades concluyen reclamando que enfermedades como el VIH no vuelvan a utilizarse como sinónimo de “miedo, amenaza o exclusión” y defienden una respuesta basada en evidencia científica, prevención y acceso a la atención sanitaria.







