El Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger encara su recta final con una jornada marcada por el cine, la comunidad y la reflexión sobre las islas africanas del Índico. El certamen conocerá este viernes el palmarés de esta edición, aunque las proyecciones y actividades han continuado desarrollándose tanto en Tarifa como en las extensiones del festival.
La jornada de este jueves ha incluido la presentación del libro Una Introducción a los cines africanos, a cargo de Juciele Oliveira y José Antonio Jiménez, doctora en Comunicación, Cultura y Artes por la Universidad del Algarve y doctor en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, respectivamente. La publicación está dirigida tanto al público general como a especialistas y busca visibilizar los cines africanos en el ámbito académico y divulgativo.
Se trata de la primera monografía académica publicada en España sobre cinematografías africanas, un texto nacido de la investigación universitaria impulsada por el Grupo Consolidado UCM, con financiación de la convocatoria ANEP, y que culmina años de trabajo de cooperación y creación audiovisual en el continente.
Durante la presentación, José Antonio Jiménez ha reflexionado sobre la ausencia de divulgación de los cines africanos en España y ha señalado que, pese a la cercanía geográfica con África, existe una desidia cultural hacia determinadas cuestiones. Por su parte, Juciele Oliveira ha explicado el uso del plural “cines africanos” como una forma de reconocer la diversidad y evitar generalizaciones, además de destacar la importancia de géneros como la comedia y el musical, a los que considera políticos.
La sesión de El Árbol de las Palabras-Aperitivos de Cine en Waikiki ha girado en torno al cine de las islas del océano Índico con la presencia de Mohamed Saïd Ouma, director de DOC-A, director y representante de Comoras, Madagascar, Mauricio y Seychelles en la Federación Panafricana de Cineastas, y este año Jurado Internacional del FCAT. También ha participado Kuro Mi, artista pluridisciplinar malgache dedicada a la animación, la pintura y el cine, cuya presencia en el festival ha sido posible gracias al apoyo del Consulado Honorario de España en Madagascar.
Saïd Ouma ha descrito un panorama marcado por la falta de infraestructura para el cine y las artes en Comoras y ha reflexionado sobre lo que implica mirar a África desde una isla. “Te pone en los márgenes, igual que ser hijo de inmigrantes en Europa. Esta marginalidad es mi identidad, la insularidad, la mirada externa”, ha afirmado.
El cineasta también ha defendido la importancia de conservar la propiedad intelectual y los derechos del trabajo de los cineastas africanos. Según ha explicado, si la propiedad de las imágenes africanas queda en manos de Europa, estas pasan a formar parte de una política occidental de extracción del continente.
Saïd Ouma ha señalado además que empieza a ver un cambio en los cineastas de nueva generación, a quienes no les importa lo que Occidente opine de sus miradas sobre África. También ha destacado que observa más audacia en el documental que en la ficción, al considerar que este formato corresponde bien al continente africano. “Abrimos la ventana y vemos 40 millones de historias delante”, ha expresado.
Por su parte, Kuro Mi ha compartido su necesidad de acompañamiento como cineasta y ha explicado que ha realizado tres cortos sola con su teléfono, tanto de ficción como de animación. La creadora, que estudió Letras en Madagascar, ha señalado que descubrió el mundo del cine en festivales, rodajes y talleres. “Me formo gracias a los festivales”, ha afirmado.
La programación de tarde y noche ha continuado con varias proyecciones dentro de la sección Hipermetropía. Entre ellas, Ancestral Visions of the Future, una docuficción experimental del director de Lesoto Lemohang Jeremiah Mosese; Trop c’est trop, documental del congoleño Elisé Sawasawa filmado desde el interior de la guerra de Kivu; y Cotton Queen, de Suzannah Mirghan, que narra el dilema de una adolescente sudanesa entre un matrimonio concertado y su sueño de convertirse en artista.
También ha vuelto a Tarifa la cineasta tunecina Erige Sehiri, premio RTVA de esta edición, que compite en la sección oficial Hipermetropía con Promis le ciel, una película sobre tres compañeras de piso marfileñas de distintas generaciones y una niña huérfana a la que acogen. La obra, estrenada en Cannes, aborda el racismo hacia la población subsahariana en el Magreb.
La sección oficial también ha incluido One Woman One Bra, dirigida por Vincho Nchogu, una ficción sobre una mujer masái en un pueblo de Kenia que lucha por conservar sus tierras. La película utiliza la ironía para cuestionar las expectativas sociales sobre la libertad corporal de las mujeres en Nairobi.
La jornada ha concluido con una proyección nocturna al aire libre en la calle Gravina, dentro de la retrospectiva Islas. Allí se ha podido ver la micropieza Siempre el mar, del puertorriqueño José Arturo Ballester Panelli, y el documental Cesária Évora, de Ana Sofía Fonseca, que profundiza en la identidad de Cabo Verde a través de su cantante más icónica y explora cómo la insularidad moldea las emociones y la cultura del archipiélago.







