Personas con VIH toman la palabra para combatir el estigma y los discursos de odio

Bokeh of city street in Macao

La campaña de Cesida «El lenguaje como vehículo de estigma» recurre al humor y a expresiones cotidianas para desmontar prejuicios y reivindicar el derecho de las personas con VIH a contar sus propias historias

Las palabras pueden reforzar prejuicios, pero también ayudar a desmontarlos. Con esa premisa, la Coordinadora estatal de VIH y sida (Cesida) ha desarrollado durante el mes de agosto la campaña «El lenguaje como vehículo de estigma«, una iniciativa creada y protagonizada por personas con VIH que invita a revisar la forma en la que hablamos del virus y de quienes viven con él.

A través de varios vídeos difundidos en redes sociales bajo el hilo conductor «En España ya no decimos…«, la campaña parte de expresiones populares y situaciones cotidianas para darles un nuevo significado. El humor se convierte así en una herramienta para cuestionar estereotipos, señalar actitudes discriminatorias y acercar a la ciudadanía algunas de las experiencias que forman parte de la vida de las personas con VIH.

Uno de los vídeos, por ejemplo, transforma el conocido refrán “A quien madruga Dios le ayuda” en una referencia a las analíticas médicas, mientras que otra de las piezas responde directamente a la culpabilización con una reformulación de la expresión “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. A través de este recurso creativo, la campaña pone en cuestión los juicios morales que todavía recaen sobre quienes viven con VIH y recuerda que el virus no discrimina por religión, género, edad u origen.

El lenguaje también puede discriminar

La iniciativa nace en un contexto en el que todavía persisten mensajes de odio, serofobia y desconocimiento sobre el VIH tanto en redes sociales como en algunos espacios de comunicación. Comentarios que generan miedo, rechazo o culpabilización continúan influyendo en la percepción social del virus y, especialmente, de las personas que viven con él.

Las piezas audiovisuales han sido grabadas en distintos espacios cotidianos, entre ellos centros de salud, e incorporan ejemplos reales de comentarios discriminatorios publicados en redes sociales. Junto a ellos, los vídeos incluyen información basada en la evidencia científica y mensajes destinados a fomentar la realización de la prueba del VIH.

El objetivo no es solo denunciar el uso de determinadas expresiones, sino mostrar que el lenguaje puede funcionar también como una herramienta de transformación social. Cambiar las palabras con las que nos referimos al VIH puede contribuir a reducir prejuicios, mejorar la comprensión y combatir situaciones de discriminación que siguen formando parte de la realidad de muchas personas.

Las personas con VIH construyen sus propios relatos

Uno de los aspectos diferenciales de la campaña es el papel activo que han tenido las propias personas con VIH en su creación. No se limitan a aparecer delante de la cámara, sino que han participado en el diseño y elaboración de los mensajes que posteriormente se han difundido en redes sociales.

El proceso comenzó con una sesión formativa junto a una profesional de la comunicación y continuó con una segunda sesión de carácter práctico. Posteriormente, un grupo focal integrado por personas con VIH trabajó en la creación de los contenidos con el apoyo de Cesida, analizando cómo determinadas palabras pueden reproducir el estigma y de qué manera pueden utilizarse también para cuestionarlo.

Esta metodología busca reforzar la capacidad de las personas con VIH para intervenir en la conversación pública y decidir cómo quieren ser representadas. La campaña reivindica así su derecho a contar sus propias historias y a participar directamente en la construcción de los discursos que afectan a sus vidas, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales.

Frente al estigma, información y evidencia científica

La campaña también insiste en desmontar la idea de que el VIH está relacionado exclusivamente con determinados colectivos o perfiles sociales. Cesida recuerda que toda la población puede estar expuesta a una transmisión del virus y plantea la necesidad de sustituir los prejuicios y los juicios morales por información rigurosa, prevención y conocimiento científico.

«El lenguaje como vehículo de estigma» forma parte del proyecto «Acción Contra el Estigma Asociado al VIH», subvencionado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a través de la convocatoria destinada a actividades de interés general consideradas de interés social.

La iniciativa vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que trasciende el ámbito sanitario: el estigma asociado al VIH también se construye (y puede empezar a desmontarse) en una conversación, en un titular, en un comentario publicado en redes sociales o en la manera en la que decidimos hablar de quienes viven con el virus. En esta ocasión, son las propias personas con VIH quienes han tomado la palabra para cambiar ese relato.

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